
Más de 10 años de experiencia en instalación, reparación y renovación de piscinas — y ahora también en spas Bullfrog.

En Proliner Pool & Spa somos una empresa apasionada por el diseño y construcción de piscinas que transforman jardines y espacios exteriores en auténticos oasis personales. Nos especializamos en crear espacios únicos que combinan funcionalidad, estética y durabilidad, adaptándonos a las necesidades y sueños de nuestros clientes.
Nuestra pasión por el agua y los espacios de relajación nos impulsa a diseñar piscinas — y ahora también a incorporar spas Bullfrog — que no solo sean lugares para refrescarse, sino también escenarios ideales para compartir momentos inolvidables con la familia y los amigos.

Nuestra misión en Proliner Pool & Spa es proporcionar a cada cliente una experiencia única y personalizada, desde la elección de los materiales hasta el diseño final de su piscina o su spa. Buscamos no solo crear piscinas, sino también espacios de bienestar y disfrute que se adapten a las necesidades y estilo de vida de cada persona.
EscríbenosSi tienes más dudas sobre tu piscina o tu futuro spa, contáctanos y con gusto te ayudamos a resolverlas.
El agua se mantiene en buen estado controlando tres parámetros y revisando la limpieza con regularidad.
pH: debe mantenerse entre 7,2 y 7,6. Es el valor que más afecta a todo lo demás — si el pH está descontrolado, el cloro pierde eficacia (aunque eches más, desinfecta menos) y el agua se vuelve agresiva, irritando piel y ojos y, en piscinas con lámina armada, acelerando el desgaste del liner. Se corrige con pH Minus si está alto o pH Plus si está bajo.
Alcalinidad (TAC): conviene mantenerla entre 100 y 175 ppm. Es el "colchón" que evita que el pH suba y baje sin control cada vez que añades productos o llueve. Si el pH se te descuadra constantemente aunque lo corrijas, casi siempre el problema real está en la alcalinidad.
Cloro: el cloro libre debe moverse entre 1 y 1,5 ppm en temporada de baño. En piscinas de liner o lámina armada, recomendamos siempre disolver el cloro granulado en un cubo de agua antes de verterlo a la piscina — el contacto directo del granulado sin disolver con el revestimiento puede dejar manchas o decoloraciones permanentes.
Filtración y limpieza: mantén la depuradora en marcha varias horas al día (como orientación, unas 2 horas por cada 10 °C de temperatura del agua) y cepilla paredes y fondo con regularidad para que no se acumulen suciedad ni algas.
Vaciar la piscina en invierno no es necesario ni recomendable — lo correcto es "invernarla": dejarla llena y en reposo controlado hasta la primavera.
Antes de cubrir: limpia bien fondo y paredes, ajusta el pH (7,2-7,6) y la alcalinidad (120-140 ppm) y aplica una cloración de choque para eliminar restos de materia orgánica. A partir de ahí, usa un producto de invernaje: líquido si el agua ya está por debajo de 15 °C (dura hasta 8 semanas) o sólido si prefieres un efecto más prolongado y de disolución lenta. En piscinas con liner o lámina armada usamos siempre productos de invernaje sin cobre, porque las fórmulas con cobre pueden manchar el revestimiento.
Piscina cubierta: una cubierta de invierno reduce mucho el trabajo, porque evita que caigan hojas y suciedad y frena la evaporación. Aun así, conviene retirarla una vez al mes para revisar el agua y quitar lo que se haya acumulado encima.
Piscina sin cubrir: necesita más atención — retira hojas y suciedad de la superficie con regularidad y vigila que el nivel de agua no baje demasiado ni suba en exceso por la lluvia.
En ambos casos, mantén la filtración funcionando al menos una hora al día para que el agua no se quede estancada. Si tienes clorador salino, apágalo en invierno — el frío reduce su rendimiento y acelera su desgaste — aunque conviene encenderlo de vez en cuando para evitar que le entre humedad.
La puesta en marcha en primavera es el momento en el que se nota si el invernaje se hizo bien. El proceso, paso a paso:
1. Limpieza: retira la cubierta, limpia bien fondo y paredes, y revisa skimmers y prefiltro de la bomba antes de encender nada.
2. Filtro: haz un lavado a contracorriente (backwash) antes de volver a poner la depuradora en marcha.
3. Mide el agua: comprueba pH, cloro y alcalinidad con un test o tiras reactivas.
4. Ajusta el pH primero: llévalo a 7,2-7,6 con pH Plus o pH Minus antes de tratar el cloro — si el pH está descuadrado, cualquier tratamiento posterior pierde eficacia.
5. Cloración de choque: aplica cloro granulado de disolución rápida, siempre disuelto previamente en un cubo de agua — en piscinas de liner o lámina armada, el contacto directo del granulado con el revestimiento puede dejar manchas.
6. Deja depurar: mantén la filtración en marcha sin bañarte durante 24-48 horas, hasta que el cloro libre se estabilice entre 1 y 1,5 ppm.
Si el agua sale verde o turbia al destapar la piscina, es algo habitual y se soluciona con este mismo proceso, aunque puede tardar algo más en clarificar del todo.
La línea de flotación es la franja donde la superficie del agua toca la pared de la piscina. Con el uso es normal que ahí se acumule un poco de suciedad — polen, polvo, restos de crema solar o aceites corporales — igual que en la bañera de casa. No es un defecto del revestimiento, es algo habitual en cualquier piscina, y se limpia sin problema si se hace a tiempo y con el producto adecuado.
Cómo prevenirla: mantener el pH y el cloro en sus valores recomendados, orientar los skimmers a favor del viento dominante para que arrastren mejor la suciedad flotante y mantener la filtración funcionando con regularidad. También ayuda controlar la dureza del agua y evitar el cobre disuelto (por ejemplo, usando invernadores sin cobre en piscinas de liner), ya que ambos favorecen que la suciedad se fije con más facilidad.
Cómo limpiarla: con un paño suave no abrasivo y un desengrasante o limpiador específico para línea de flotación. Es importante no usar cepillos, estropajos, rascadores, esponjas o borradores mágicos, ni desengrasantes domésticos o industriales — son productos abrasivos o con sales cáusticas que pueden dañar la capa de laca protectora de la lámina armada. Esa capa es precisamente lo que evita que la suciedad se incruste; si se elimina con un producto o utensilio inadecuado, ahí sí puede quedar una marca permanente.
Con una limpieza periódica sencilla y los productos correctos, la línea de flotación se mantiene impecable durante toda la vida útil de la piscina. En nuestro mantenimiento incluimos esta revisión para que no tengas que preocuparte por ello.
Sí, es recomendable. Ayuda a mantener el agua limpia evitando que caigan hojas y suciedad, además de ahorrar agua al reducir la evaporación. También conserva la temperatura del agua y protege el sistema de filtrado y el revestimiento.
La turbidez suele deberse a un desbalance químico. Revisa el pH, los niveles de cloro y filtra el agua. Si persiste, contáctanos para asesorarte.
Consejos oficiales de conservación de la membrana armada, en un solo PDF descargable.
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